Escribir una novela es una tarea complicada que requiere como mínimo varios meses de trabajo y mucha organización. Aquellos que encaren su primer libro se encontrarán con problemas que no tuvieron en relatos más cortos y que pueden conducirlos al desánimo e, incluso, al fracaso. Pero hay un medio para evitarlo: organizarse muy bien.
Voy a explicar una forma para organizar el trabajo de manera que seáis más eficientes y no os encontréis con sorpresas inesperadas. Este método puede no ser el más eficaz para todo el mundo, y desde luego no es el único, pero os garantizo que funciona perfectamente, especialmente con aquellos autores que todavía no saben cómo empezar y carecen de la experiencia necesaria para elaborar su propia metodología.
Paso primero: planificación
A menos que seas un auténtico genio eso de tener una idea y sentarte a escribir sin más no suele funcionar en relatos superiores a 30 páginas. En una novela las posibilidades de encontrar fallos o huecos en el argumento, de olvidarte de elementos esenciales o, simplemente, de encontrarte perdido de repente y sin tener ni idea de cómo salir del embrollo son mucho mayores si no has realizado previamente un "mapa" del recorrido, es decir, una síntesis del argumento.




